Precipitación
es el término general que define el agua
procedente de la atmósfera que cae sobre la
superficie del globo terrestre, en forma de
lluvia, nieve o granizo. En los trópicos, la
precipitación atmosférica consiste casi en su
totalidad de lluvia y constituye el elemento
climático más variable de todos. El total
anual, su indicador cuantitativo más conocido,
muestra variaciones considerables entre un lugar
y otro en estas áreas. Otras características
de la lluvia, tales como su distribución
estacional y diurna, intensidad, duración y
frecuencia de días con lluvia presentan también
diferencias importantes en su distribución
espacial.
La
precipitación atmosférica es el resultado
final del movimiento ascendente del aire húmedo,
el cual es enfriado por expansión más allá
del nivel de condensación del vapor de agua. En
latitudes tropicales, generalmente la actividad
convectiva es la causa principal del ascenso del
aire, por lo que se le considera, sola o en
combinación con otros factores, responsable por
la ocurrencia de gran parte de las lluvias
tropicales. Otros factores importantes en la
producción de cantidades grandes de lluvia en
los trópicos son: la Zona de Convergencia
Intertropical (ZCIT) y el relieve con
elevaciones montañosas.
La
migración estacional de las masas de aire
tropical del Pacífico y sub-tropical del Atlántico
que acompañan al sol en su curso anual
constituye el control dominante sobre los
patrones de precipitación en Panamá. Estas
migraciones en combinación con la orografía
local, establecen regímenes de precipitación
bien definidos.
En
la vertiente del Pacífico hay una estación
lluviosa extendida y única que empieza a fines
de abril o principios de mayo y persiste hasta
mediados o fines de noviembre; en algunas áreas
de la cordillera la estación tiene una duración
mayor. Este periodo se caracteriza por los máximos
de precipitación coincidentes con el paso de Ia
ZCIT sobre Panamá en dirección al norte (junio)
y en dirección al sur (octubre) en su
desplazamiento siguiendo al sol en su curso
anual.
Entre
diciembre y finales de abril se establece en
esta vertiente la estación seca con ausencia
casi total de lluvia. Algunas veces, en este período
ocurren temporales y lluvias copiosas,
ocasionadas por incursiones de frentes fríos
intensos que logran alcanzar nuestras latitudes
y que son empujados por avances vigorosos de
masas enormes de aire polar, procedentes de las
regiones árticas heladas.
Sobre
las laderas y planicies costeras de la vertiente
del Caribe prevalece un patrón estacional
distinto en la distribución de las lluvias. Se
destaca la gran uniformidad de las
precipitaciones a lo largo del año, presentando
máximos y mínimos relativos en la lluvia
mensual, pero con suficiente humedad durante
todo el período para mantener la vegetación
natural creciendo normalmente.